Las cosas que se anhelan

Se anhela el cariño y el calor que sólo una nueva experiencia puede darte. Esa que consiste en enamorarse de alguien nuevo, de una nueva forma y hacer lo mismo de veces pasadas, pero distinto.

Se anhela un abrazo una vez cálido, ahora frío, uno que fue fuerte, grande, cuyos ingredientes eran fantasías y una pizca de sentimiento.

Se anhelan las palabras dulces que pueden salir de mi boca, que se amontonan en mi lengua y sólo encajaban perfectamente en tu cuerpo. Por ahora. Por siempre, tal vez.

Se anhela y espera un mensaje hecho de mentiras en el que me buscas y dices: "Volvamos a intentarlo". Tanto se quiere esto último que paso las horas grises mirando mi celular esperando que las ganas sean suficientes para cambiar tu mundo.

Se anhelan esas charlas sobre lo que existe y lo que no, lo fantasmal y lo real, sobre las cosas que nos gustaban a los dos, pero sobre todo se anhela la emoción de ver en tu cara una sonrisa por decir algo que ayudó a tu vida.

Se anhelan (Y esto creo que por siempre) esas caminatas nocturnas, sentirme protegido con tu presencia y caminar como si el mundo no existiera, sentir que con vos no ocupo nada más, de nuevo, pero contigo.

Se anhela la esperanza que mataste con una flecha de centauro, mágica, dolorosa y madura.

Se anhela llegar a esa puerta abierta de par en par, se anhela romper las cadenas que de nuevo coloco en mis tobillos, otra vez esperando el sentimiento verdadero que sólo el tiempo, ese mismo al que le tienes tanta fe, decidirá cuando volverá a mi vida.

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