Pastel de dulce de Veneno

Ingredientes:

- Oscuridad oculta, del interior del ser
- Harina de desilusión y recuerdos
- Sueños rotos con sangre de corazón
- Risa amarga, añejada con varios años de resignación.

Proceso

Disponemos de la Harina en un tazón grande de ideas, de mente y paranoias. Agregamos la oscuridad para perdernos en nuestros propios deseos y miedos. A continuación agregamos varias pizcas de sueños rotos, para la necesidad suicida de sentir dolor, cada vez, sin aprender. Hornear por años de máscaras y mentiras, lágrimas escondidas en un alma cicatrizada. Ponemos lo que finalmente es nuestro veneno y podemos reír amargamente cada vez que un trozo quema nuestra fuente de vida vital.

Cuando el corazón despierta XV

-Pensamientos incoherentes-

Y de nuevo abro la mente pensando en ti. No existe nada más que un salto suicida hacia lo desconocido, hacia donde estás, hacia donde te escondes. La Ananke que conocí ya no volvió, se perdió en el bosque cuando intentó jugar conmigo. ¿Y ahora quién es el culpable de su extravío? ¿El pobre poeta sin rumbo, o el asesino consciente de sus crímenes?  Los cientos de personas en mi mente hacen rituales y congresos para olvidar mis culpas, mis heridas, mis recuerdos.
 Algún día podría suceder.

Una noche oscura en las alas de un dragón me enseña la Luna y su sonrisa mágica mientras planea toda su venganza contra mi vida, mientras desea mi sangre para hacerse más fuerte. Cada vez que me elevo tus manos me agarran, siempre te encuentro en mi cuarto, en mi cuerpo, en mi piel, en mi olor. Eres como un camaleón que se esconde, pero con veneno que me enferma y vuelvo a caer en tus juegos, lo sientes, lo sabes y lo disfrutas.

Lo que pudo ser y nunca fue ya pasó, ya no tiene control sobre mis emociones pero ahora lo que puede pasar ocupa las habitaciones de mi interior. Los sueños se cumplen y los viejos deseos se quedaron abandonados y esperando que poco a poco se marchiten, se rompan y se mueran en aquel desierto de esperanza por donde algún día volveré a pasar.
Algún día contigo
O sin tí

Cuando el corazón despierta XIV

-Conocí-

Conocí esa ropa, conocí ese lugar, conocí tu olor, ese olor dulce que sigo conociendo en cada parte en que lo huelo. Conocí tus sueños y las cosas que te hacían enojar, y hoy me sorprendo de lo que una foto es capaz: Me puede hacer recordar. Conocí tus mascotas, conocí tu forma de cocinar, los regalos que me hacías, corazones sin armar. Conocí un pinguino que tomo vida entre nosotros, conocí navidades y sonrisas reflejadas en ojos preciosos. Conocí muchas cosas y las guardo en el ayer. Te conocí y no me arrepiento, te conocí y eso me basta para amarte, te conocí muy bien.

Las cosas que sé

Sé del camino a una tierra mágica, donde hay reinos perdidos.
Sé sobre un libro incompleto, un libro de historias, de llanto, de gritos.

Sé sobre un nombre maldito por toda la tierra.
Sé sobre un sonido que me recuerda lo que no he vivido.

Sé el final de una historia que nunca tuvo principio.
Sé cómo medir el cariño, como destilarlo y vaciarlo todo en un precipicio

Sé muchas cosas, pocas las cuento o digo.
Sé que hay dos batallas, dos ríos de sangre que he visto.

Sé que volverás un día, de alguna forma, arrepentido
Sé que puedo lastimarte, que puedes lastimarme, y aún así juego, aún así sigo.

Y sé por último, con certeza cegadora, que seré yo quién conquiste
esas historias, mitos, guerras y esos días fantasmales que me diste.

El Fantasma Azul de los Días Perdidos

La noche llegó, con su manto de oscuridad, en el día de los enamorados. Me acuesto en mi cama con la falta de esperanza tan usual a la cual me acostumbré luego de años de encontrar lo que buscaba, con defectos de fábrica. Suenan las doce, las campanas retumban y el Fantasma Azul de los Días Perdidos viene a mi encuentro, me da su mano y me dice "volemos".

Volamos juntos por pueblos de palabras y cuentos, me llevó a la tumba de mis sueños perdidos, a la antigua casa de un enamorado de quince años, del hombre perfecto con pecas y de matrimonios con 2 años de anticipación. Me hizo volver a suponer sobre la máscara fantasmal que llevaba puesta y como si fuese lo más normal del mundo no pude más que cantar "No te he conocido aún", temiendo por otro desengaño, otro golpe al despertar del sueño, por la mañana y aún con ese miedo, sonriendo por los sarcasmos y manipulaciones dulces que esperaba hacía años.

Y ahora como un hombre ilusionado por un mensaje incierto, espero hasta que las doce traigan de nuevo su presencia para poder descifrar quién es el Fantasma Azul que me despierta con un beso de mi maldición, el mismo que me dio como regalo de San Valentín una rosa azul que se deshoja con cada día que pasa sin su misterio inesperado y por poco, insuperable. 

Puedo Morir

Puedo morir luego de mil palabras melodiosas,
luego de noches dulces de melancolía.
Puedo morir después de conocer el dolor al amar a las rosas,
al estar consciente que se está dañando al medio día.

Puedo morir después de un abrazo de arrepentimiento
con lágrimas, perdones y silencios.
Puedo morir luego de conocer cada cambio de sentimiento,
controlarlos y desarrollarlos, volverlos intensos.

Puedo morir luego de jugar con fuego
entregarme al agua y conocer profundamente el aire.
Estando vetado de la tierra juego,
siempre en fantasías volátiles, transparentes de risas y un baile.

Puedo morir luego de conocer las palabras de despedidas
las palabras que te hubiese dicho de habernos alcanzado nuestras vidas.

Puedo morir cuando vea una sonrisa en el espejo
pensando en las veces que he muerto,
cuando te recuerde intacto en mi pensamiento
y no me dañen tus mensajes ambiguos, confusiones y desespero.


Susurros Nocturnos I

Susurros Nocturnos I
El Mago de las Letras


Un hombre, solo en su casa, queriendo hacer magia con tinta y papel, queriendo recuperar parte de sí. Las ilusiones comienzan a empapar el papel y se desbordan de felicidad por los márgenes de la hoja, felices por salir de su prisión donde estaban recluidas.

El hombre dibuja con palabras una puerta grande de madera con bizagras de hierro y ornamentos antiguos de los que te hacen recordar el olor tan conocido del hogar, del lugar donde puedes tú mismo, de ese lugar que está en la mirada, ese lugar que encuentras en un abrazo, que está detrás de la puerta del recuerdo.

Un olor, un abrazo. El primero se reconoce cuendo lo sientes, es siempre el mismo, una chispa invisible que te da la seguridad que vas a estar bien, protegido, querido. Es un olor indescriptible y aún así rememorable al tomar una gota de historias en el viento. El segundo es explosivo, feliz, nostálgico, sólo encajable en una idea tonta del amor, un mundo al revés donde las sonrisas, a veces, son lágrimas traducidas. Es un abrazo que se comparte con una persona que tiene un olor, en un lugar: el lugar detrás de la puerta.

La puerta, grande e imponente, pesada y hermosa se abre facilmente con la fuerza de los anhelos falsos y fantasiosos de este mago poeta. El hombre reconoce el lugar, el olor, el abrazo y la persona. Su pluma deja de escribir su historia, su tinta se seca, todo es importante y todo es alguien. Y se olvida de su mundo, de donde proviene, su planeta gris; ahora está dentro de un café en una Universidad en el tiempo, rodeado de colores, en un lugar, con su olor, su abrazo y la persona. Magia por todos lados, fantasías volando con alas de hada a su rededor.

Y duerme, sueña en el calor de la fantasía que fue fantasía en su momento, con la oportunidad que perdió, y que será recuperada cuando encuentre, entre el desorden de emociones, escombros de castillos, vidas y proyectos por hacer, la razón para cantar esas canciones con sentido perdido, la razón para reír desde adentro sin dolor ni lágrimas.

Despierta y cierra la puerta, escribe de nuevo su candado cansado y la llave blanca, brillante y fría con un lugar grabado, con la idea de un olor dulce y una nota para no olvidar quién fue y con quién lo fue. Pinta la útima letra mágica, termina el libro de la historia que seguirá escribiendo y se prepara para continuar otro capítulo escrito en el aire, papel y alma.

Un hombre, solo y acompañado en todos lados; un mago de letras, pintor de palabras y duende del tiempo, con una parte de sí que nunca perdió, ni perderá mientras porque mientras lo recuerde siempre será suya.