Gritos de tinta

Una palabra vibra en mis venas reclamando la atención de mi alma. Baja por mis dedos y decide salir con cuerpo curvado y alma de tinta. La palabra se llama Anhelo.

¿Donde estás, de nuevo, hermosura perdida? Olvidada entre teclas y disparos electrónicos estaba la melodía que grita la tinta muriendo en el papel. El mismo impulso salvaje y animal controla mis nervios y movimientos hasta que decide que ha dicho suficiente para una noche, hasta que ha creado un mundo azul
 melancolía para morir.

Luego de todo el estruendo tenebroso de gritos y lamentos emitidos por un poema asesinado en prosa sobre una libreta cualquiera decido darme cuenta que sigo siendo el mismo iluso enamorado del amor, ilusionado con una historia no escrita en el libro de mi vida, esperando sentado un cruce de miradas etéreas, un nombre, un abrazo fuerte.

Una elección hecha que marcó mi camino. Estuve dispuesto a seguir la misma senda, cumplir las profecías, fluir con mi destino.

Recuerdos en una canción

Copos de nieve caen bajo el techo de mi casa, cierro la puerta para que las ideas no salgan corriendo por el frío, o por el miedo. Una canción vieja suena por las paredes, la escucho y dibujo una sonrisa en mi cara, recordando la tuya que por tanto tiempo tuve sobre mi cuerpo.

Abrazos fríos inexistentes. Tus palabras juguetonas y tu risa sincera diciendo mentiras ilustradas con ilusiones y de nuevo sueño con estar protegido y amado aunque no estés ni hayas estado. Sin embargo decido que tal vez, por una luna, pueda volver a ser ese a quién el tiempo mató, quizá tenga nuevos resultados si soy vulnerable, puede ser que mostrarme como soy ya no me haga daño.

Lluvia de recuerdos empapan la alfombra de sueños muertos y poco a poco florecen en tiempo de primavera, los pájaros cantan todas las melodías que un día supe y olvidé con sangre y caigo en la conclusión de que ya no tengo esas heridas abiertas, quiero cantarte a la distancia y recordarte como mereces, con ofrendas y perfumes, con todo lo que no tenías y todo lo que sí.

Me levanto con un impulso ciego, tomo una llave de las que boté hace algún tiempo, de las que están oxidadas por el pánico de ver ese espejo, en esa habitación cerrada y bloqueada con una placa que dice "Cuidado. Inocencias y romanticismos salvajes". No puedo evitar abrir la puerta con una esperanza de que todo esté intacto y muerto al mismo tiempo y lo que encuentro es el viejo piano que me enseñó el arrepentimiento y partituras en el suelo con sueños de una vida juntos pero lo más importante es esa fotografía de un beso de un niño y su amor. ¿Quieres que te cante una canción?

Cuando el corazón despierta XVI

-Hoy-

Hoy.

Hoy no sé que luna es, no sé en que signo está, no sé cuanto va a durar.

Pero hoy.

Hoy es un día en el que puedo caer, dejar todo botado por volver a perseguir un sueño que no tiene sentido, un sueño contigo.

Hoy deseo que la vida sea más corta, que llegue el momento al final de camino cuando nos tomamos de la mano y te miro, y te digo: Hoy por fin te he conocido y ya estas aquí conmigo.

Hoy deseo de nuevo por una sola vez que veas lo que yo veo y que sientas que lo que escribo es para ti.

Hoy sé que algo cambio durante el día, un recuerdo más pesado me domina y no me deja pensar, ni dormir, ni respirar porque de nuevo eres mi vida, mi muerte mi tortura más querida, mi obsesión incurable. Porque no sé que tienes que me guía hacía una necesidad enfermiza y con tu incredulidad tan tierna me pasas tus emociones yo las siento y lo sabes y compartimos por eones lo que en mis sueños se propone mi yo más ingenuo de dieciséis o menos.

Pero no.

Porque sé que hoy también puedes caer conmigo y caeríamos juntos en un lugar más oscuro que una noche sin luna, una noche como hoy.

Pastel de dulce de Veneno

Ingredientes:

- Oscuridad oculta, del interior del ser
- Harina de desilusión y recuerdos
- Sueños rotos con sangre de corazón
- Risa amarga, añejada con varios años de resignación.

Proceso

Disponemos de la Harina en un tazón grande de ideas, de mente y paranoias. Agregamos la oscuridad para perdernos en nuestros propios deseos y miedos. A continuación agregamos varias pizcas de sueños rotos, para la necesidad suicida de sentir dolor, cada vez, sin aprender. Hornear por años de máscaras y mentiras, lágrimas escondidas en un alma cicatrizada. Ponemos lo que finalmente es nuestro veneno y podemos reír amargamente cada vez que un trozo quema nuestra fuente de vida vital.

Cuando el corazón despierta XV

-Pensamientos incoherentes-

Y de nuevo abro la mente pensando en ti. No existe nada más que un salto suicida hacia lo desconocido, hacia donde estás, hacia donde te escondes. La Ananke que conocí ya no volvió, se perdió en el bosque cuando intentó jugar conmigo. ¿Y ahora quién es el culpable de su extravío? ¿El pobre poeta sin rumbo, o el asesino consciente de sus crímenes?  Los cientos de personas en mi mente hacen rituales y congresos para olvidar mis culpas, mis heridas, mis recuerdos.
 Algún día podría suceder.

Una noche oscura en las alas de un dragón me enseña la Luna y su sonrisa mágica mientras planea toda su venganza contra mi vida, mientras desea mi sangre para hacerse más fuerte. Cada vez que me elevo tus manos me agarran, siempre te encuentro en mi cuarto, en mi cuerpo, en mi piel, en mi olor. Eres como un camaleón que se esconde, pero con veneno que me enferma y vuelvo a caer en tus juegos, lo sientes, lo sabes y lo disfrutas.

Lo que pudo ser y nunca fue ya pasó, ya no tiene control sobre mis emociones pero ahora lo que puede pasar ocupa las habitaciones de mi interior. Los sueños se cumplen y los viejos deseos se quedaron abandonados y esperando que poco a poco se marchiten, se rompan y se mueran en aquel desierto de esperanza por donde algún día volveré a pasar.
Algún día contigo
O sin tí

Cuando el corazón despierta XIV

-Conocí-

Conocí esa ropa, conocí ese lugar, conocí tu olor, ese olor dulce que sigo conociendo en cada parte en que lo huelo. Conocí tus sueños y las cosas que te hacían enojar, y hoy me sorprendo de lo que una foto es capaz: Me puede hacer recordar. Conocí tus mascotas, conocí tu forma de cocinar, los regalos que me hacías, corazones sin armar. Conocí un pinguino que tomo vida entre nosotros, conocí navidades y sonrisas reflejadas en ojos preciosos. Conocí muchas cosas y las guardo en el ayer. Te conocí y no me arrepiento, te conocí y eso me basta para amarte, te conocí muy bien.

Las cosas que sé

Sé del camino a una tierra mágica, donde hay reinos perdidos.
Sé sobre un libro incompleto, un libro de historias, de llanto, de gritos.

Sé sobre un nombre maldito por toda la tierra.
Sé sobre un sonido que me recuerda lo que no he vivido.

Sé el final de una historia que nunca tuvo principio.
Sé cómo medir el cariño, como destilarlo y vaciarlo todo en un precipicio

Sé muchas cosas, pocas las cuento o digo.
Sé que hay dos batallas, dos ríos de sangre que he visto.

Sé que volverás un día, de alguna forma, arrepentido
Sé que puedo lastimarte, que puedes lastimarme, y aún así juego, aún así sigo.

Y sé por último, con certeza cegadora, que seré yo quién conquiste
esas historias, mitos, guerras y esos días fantasmales que me diste.